Ruta de 2 semanas por Myanmar

Mingalaba! Os doy la bienvenida de la forma que se hace Myanmar, uno de mis países favoritos de mi ruta por Asia. Para mí fue un lugar muy especial porque fue de lo más puro que ví en el Sudeste Asíatico. Este país se abrió al turismo en 2012, lo que explica que no esté tan explotado o tan hecho para para el turista como algunos de sus países vecinos.

Myanmar es un lugar en el que mezclarse con su gente, comer en sus mercados y terracitas y sonreir mucho, ya que te hacen sentir bienvenido. Hay mucha gente que no habla inglés, pero aún así la gente se hace entender y sientes esa especie de buen royo que se nota en los sitios en los que la gente local quiere mostrarte sus costumbres y que está siempre dispuesta a ayudar sin querer nada a cambio.

En este país os podréis empapar mucho de la religión Budista y visitar muchos de sus lugares sagrados y templos. Es muy importante entender que, al margen de las creencias de cada uno, el budismo forma parte de la vida de la gente de Myanmar y es algo sagrado para ellos, así que es importante mostrar respeto por sus constumbres. En todo templo seréis bienvenidos con una sonrisa, por eso es importante guardar silencio, descalzarse para acceder o cubrirse cuando sea necesario. Creo que una de las mejores cosas que se puede hacer para adentrarse en la cultura de alguien y aprender de ella es mostrar respeto y adaptarse para poder absorberla. Dicho todo esto, procedo a dejaros la ruta y contaros todo lo que podéis hacer si visitáis Myanmar:

Días 1 – 2: Yangon
Días 3 – 4: Bago
Días 5 – 6: Bagan
Días 7 – 8: Mandalay
Día 9: Kalaw
Días 10 – 12: Trekking Kalw-Inle Lake
Dia 13: Inle Lake – Hpa-An
Días 14 – 15: Hpa-An

Yangon

Es la capital y la zona más “moderna” que encontraréis. Nosotros pasamos dos días allí y considero que son suficientes para conocer la zona. Visitaréis muchas pagodas, que son lugares de culto típicos en Myanmar. Constan de una torre o edificio más alto que suele ser blanco o dorado. Además, también veréis muchas estupas, que son como unas pagodas más pequeñas y representan armonía. Son lugares espirituales que transmiten paz y tranquilidad a los que la gente acude también a rezar o meditar.

El primer día llegamos a la ciudad al medio día. Comimos por la zona de nuestro hostel, ya que había bastantes restaurantes locales y después nos dirigimos al Bogyoke Aung San Market, un lugar en el que puedes vivir el ambiente local, encontrar puestos de artesanía y bastante joyería. A mí personalmente me gusta mucho ir a los mercados, no solo por comprar, si no porque descubres muchas cosas curiosas y típicas del lugar y sobretodo, de sus alimentos y platos típicos.

A continuación nos dirigimos a Sule Pagoda, una de las más antiguas del mundo y por lo tanto, uno de los mayores atractivos de Yangon. Es dorada, lo que la hace muy llamativa y por la noche al estar iluminada crea una imagen muy bonita en medio del ajetreo de la ciudad. Cerca hay un parque, así que aprovechamos para descansar un rato y que se hiciera de noche para poder ver la Pagoda iluminada. A los alrededores del parque había un Night Market de comida y como somos muy fans de estos sitios, aprovechamos para cenar allí. Había todo tipo de pescados secos y fritos, pollo, platos de arroz y noodles, rollitos de primavera… Una gran variedad de comida local con la que poder preararte tu propio plato.

Nuestro segundo día hicimos una ruta más extensa. En primer lugar fuimos a Shwedagon Paya, la pagoda más emblemática de la ciudad. Tiene más de 2500 años de antiguedad que la sitúan entre las pagodas más antiguas del mundo. El lugar es muy grande, encontraréis pequeñas estupas y templos y una gran estupa de 110 metros de altura recubierta de oro. Sin duda, una visita obligatoria en vuestra estancia en Yangon.

Nuestra siguiente parada fue para visitar Nga Htat Gyi Buddha, un gigante Buda sentado que se encuentra en el interior de una Pagoda. Es un lugar menos turístico que el anterior, así que podréis presenciar la rutina de la gente de Myanmar acudiendo al templo a hacer ofrendas y rezar.

Nga Htat Gyi Buddha

Muy cerquita de este Buda se encuentra otro que está reclinado, Chauk Htat Gyi Buddha. Allí conocimos a un monje budista que nos explicó la historia de este Buda, el cual mide 66 metros de longitud. Nos acompañó mientras rodeábamos el Buda y nos fue explicando sus carácterísticas, como que los pies miden 10 metros cada uno y contienen mas de 100 grabados que representan las cualidades de Buda. Además también nos habló de la historia de Buda y de cómo es importante para ellos seguir sus enseñanzas, ya que cualquiera puede convertirse en el siguiente Buda.

Chauk Htat Gyi Buddha

Si tenéis tiempo, otra pagoda que merece la pena visitar es Botataung Paya, también una de las más antiguas del mundo con reliquias y zonas recubiertas de oro que la convierten en una visita interesante. Está algo retirada y es menos conocida que las anteriores, con lo que hay menos turismo y se puede apreciar más la vida local y contrumbres.

Para finalizar el día, nos adentramos en Chinatown, una zona muy animada de la ciudad. Encontraréis todo tipo de alimentos locales, artesanía, joyería y puestos de mercado. Un paseo por la zona os mostrará el ajetreo diario de la gente que vive allí.

Para moverse en Yagon la gran mayoría de las cosas se pueden ver andando. Nosotros estamos acostumbrados a patear, así que ambos días hicimos la ruta caminando. Hay transporte público y los taxis no son caros, así que si no os aptece mucho andar, también son una buena opción.

En cuanto a alojamiento, nos quedamos en el hostel Sleep In, que estaba muy bien. Tenía zona común espaciosa, desayuno y era bastante moderno. Ofrecía excursiones, taxis compartidos al aeropuerto y el traslado a otras ciudades del país. El chico de recepción era muy majo y te ayudaba con cualquier cosa que necesitabas, a nosotros nos ayudó mucho para ir a Bago, nuestra siguiente parada.

Bago

Bago es un pueblo pequeñito que mucha gente se salta, pero nosotros como íbamos con tiempo y pillaba “de camino” a Bagan decidimos parar allí y la verdad es que no nos arrepentimos porque además de descubrir bonitos lugares, dimos con gente de lo más buena y adorable que nos hicieron querer este país desde el principio y que nos dieron anécdotas que seguimos recordando.

Shwemawdaw Paya

Pese a ser un sitio pequeño tiene varios sitios interesantes para visitar y al no ser tan turístico el ambiente es más cotidiano y tiene una esencia muy auténtica. En uno o dos días algunos de los lugares que puedes puedes visitar son: Shwethalyaung Buddha y Naung Daw Gyi Mya Tha Lyaung, los dos Budas reclinados; las pagodas Mahezedi Paya y Shwemawdaw Paya características por su color dorado; y el Snake Temple, un templo en el que hay una serpiente que tiene más de 100 años y mide casi 6 metros, a la cual adoran y se la hacen ofrendas a diario ya que se dice que es la reencarnación de la Princesa Shan. En este post te cuento más sobre estos lugares y todos los detalles sobre Bago y como llegar desde Yangon.

Bagan

Vistas atardecer desde Shwe Gu Gyi Pagoda

Sin duda un lugar de visita obligada en el que quedarse entre 2 y 3 días para ver gran parte de los templos. Este lugar me gustó porque se respeta la zona pese al turismo. El área de los templos es enorme, hay decenas, ya que es una ciudad abandonada, pero no hay holetes ni nigún tipo de construcción en un ratio de 3 kilómetros. Además el transporte permitido es el de los tuk tuk y unas motos eléctricas de alquiler que no pasan de los 40 km por hora.

En Bagan la oferta de alojamiento es algo mayor, se podían encontrar holetes y hay una calle principal en la que hay varias guest house. Nosotros teníamos la idea de ir a una guest house, pero muchas que nos recomendaba gente que había estado no tenían web o forma de hacer reservas online, así que decidimos buscarlas al llegar, ya que todas estaban en la misma calle. No tardamos más de 10 minutos en tener habitación y lo bueno de esto es que las puedes ver para decidir si te gusta.

Para recorrer Bagan cogimos un de las motos eléctricas, que se podían alquilar en el alojamiento y nos hicimos una ruta de dos días. Hay un sinfín de templos, podrías estar más días recorriendo las ruinas, aunque para mí en un par de días ves bastante y muchas zonas son parecidas. De entre todos los templos algunos de los más emblemáticos son la Pagoda Shwesandaw, Templo de Ananda, Templo Dhammayan, Shwe Gu Gyi Pagoda o el Templo de Manuha entre muchos otros más. Normalmente en el alojamiento o donde cojáis la moto suelen dar mapas y los lugares más importantes están señalados.

Templo Manuha

Igualmente, os recomiendo que os perdáis por los caminos y las ruinas, que presenciés el paso del tiempo y la immensidad del lugar más allá de las zonas de “visita obligada”. Hay algunos templos a los que se puede subir para apreciar las vistas, aunque no todos. Están señalizados y es muy importante respetar esto, ya que se hace para mantener los templos y tambíen por seguridad. Indudablemente, madrugar un día para ver el amanecer desde lo alto de un templo es totalmente recomendable. Es precioso ver como la ciudad cada vez se va haciendo más grande y apreciar la silueta de los templos a medida que va creciendo la luz, sin duda merece la pena subir medio dormido las decenas de escalones super empinados que te llevan a las zonas más altas de la ciudad. Lo mismo pasa con el atardecer, un espectáculo precisoso en el que la antigua ciudad se va apagando escondiendo ese sin fin de lugares sagrados.

Mandalay

Esta es una ciudad que en sí no tiene mucho, pero sus alrededores son únicos. En Mandalay podréis apreciar la vida diaria y rutina de los ciudadanos. Hay mercados de telas y material textil, de ropa y de productos varios a los que la gente va a hacer sus compras diarias y os podéis perder durante toda una tarde. Para comer, mi recomendación es hacerlo en lugares locales. No encontraréis muchos restaurantes como los que estamos acostumbrados y una de las maneras de conocer la cultura de un lugar es a través de su comida. Para cenar, yo siempre apuesto por los night markets, allí tienes todo lo que quieras y te puedes montar tu propio plato.

Durante tu estancia en Mandalay yo te recomendaría quedarte un par de días, alquilar moto y hacer ruta. Otra opción es la de los taxis compartidos, normalmente el lugar en el que te alojas organiza viajes para ver lugares de interés o incluso excursiones de un día en las que puedes ir a más de un lugar.

A unos kilómetros de la ciudad tenemos la Hsinbyume Pagoda también conocida como la “Wave Pagoda” porque su estructura recuerda a la forma de las olas. Es totalmente blanca y puedes perderte entre “las olas” y apreciar las diferentes perspectivas según la altura y zona en la que te encuentres. Siempre hay monjes visitando el lugar como turistas y otros simplemente para orar. Verlos caminar vestidos de rojo o naranja entre las formas blancas de la Pagoda es una imagen preciosa.

Hsinbyume Pagoda

Otro lugar que se visitar es el punte U-Bein, hecho de madera de Teca. Es el más largo del mundo construido en este tipo de madera, aunque no es famoso solo por eso, si no por la vida y tránsito que hay en él. Lo ideal es visitarlo una vez por la mañana, al amancer, y otra por la tarde para disfrutar de un atardecer que nunca olvidaréis. Todas las mañanas cuando sale el sol, decenas de monjes cruzan el puente para comernzar sus quehaceres y sin duda es una de las imágenes más significativas y buscadas de este lugar. Si vais en el aterdecer, como hicimos nosotros, disfrutaréis de unos colores preciosos mientras el sol se esconde detrás del puente. Por la zona, a la orilla del río, hay terrazas en las que podéis tomaros una cerveza local y disfrutar del espectáculo y nada más. Sin duda un momento tan mágico como único.

Puente U-bein

Trekking Kalaw-Inle Lake

Desde Bagan nos fuimos a Kalaw, lugar en el que se empieza el fomoso trekking a Inle Lake. Es una experiencia de dos días y una noche muy recomendable para ver como vive la gente de pequeñas aldeas y pueblos de montaña. Los guías son locales y los sitios en los que paras o duermes tambíen, así que es una experiencia bastante rica en la que durante dos días te metes en su cultura, compartiendo tiempo con ellos y conociendo sus casas y gastronomía.

Como no podía ser menos, lo primero que hicimmos fue visitar el negocio del Tío Sam para que nos apuntara para la excusión de dos días y una noche. El Tío Sam se ha hecho tan famoso que muchos negocios de alrederos le han intentado copiar el nombre para llevarse así más turistas, pero solo hay un verdadero Tío Sam. Allí dejamos nuestras mochilas, y nos quedamos una pequeña con las cosas necesarias para los dos días de trekking. Nuestras pertenencias irían directamente a Inle y nos las dejarían en nuestro alojamiento.

El recorrido empieza Kalaw y vas caminando por el campo, pasando por diferentes pueblos. Se para para comer en una casa de una familia que vive en uno de los pueblos. Donde paramos vivía un hombre con su familia y él se quedó a comer con nosotros, fui muy cutioso ver como alucinaba con las barbas largas de Marcos, mi compañero de viaje. Fue muy gracioso ver su sorpresa y como tocaba la barba con absoluta admiracíon y la comparaba con la suya, que tenía literalmente cuatro pelos. Estos momentos en los que los lugareós también aprenden de nosotros o se sorprenden me parece que no tienen precio. Después de descansar un ratito seguimos nuestro recorrido conociendo cosas del páis que nos contaba nuestra guía mientras nos cruzábamos con agricultores, mujeres lavando o tejiendo.

A eso de las 5 de la tarde llegamos al lugar en la que pasaríamos la noche. La casa, como muchas otras, tenía dos plantas. Abajo se hace vida, se cocina, se come y se junta la fimilia y vecinos y arriba se duerme. La estructura es de madera y con zonas abiertas en la parte de abajo. La “ducha” consistía en 4 paredes de cemento fuera de la casa y un bidón de agua bien fresquita. Había un cubo pequeño con el que coger el agua y así lavarte. Después de la ducha fresquita pudimos disfrutar de una cerveza en el patio mientras la familia que nos alojaba nos preparaban una cena riquísima. Cuando estaba lista nos justamos todo el grupo junto a la guía y la familia de la casa y entre idiomas mezclados nos conocimos un poco más y yo me enamoré de las ensaladas con frutos secos y tomate que nos preparon. Con el estómago lleno y el cansancio de los kilómetros del día nos fuimos a dormir a una habitación conjunta. Se dormía en el suelo sobre un colchón finito y creedme, que fue más que suficiente.

A la mañana siguiente reanudamos la ruta y recorrimos zonas más verdes y fuimos bajando. El recorrido terminó cerca del lago Inle, allí paramos a comer y probamos uno de los mejores mangos que he comido en mi vida, junto a una ensada incríeble con tomate, habas gordas, cebolla y anacardos, ambas cosas adictivas.

Tras el trekking, llega una de las partes más emocionantes, la de subirse en una barca y recorrer el río hasta llegar a Inle. Es un reocrrido precioso en el que se está constantemente rodeado de naturalez. Pudimos ver a los pescadores en sus pequeñas barcas con las redes enormes tan típicas de Myanmar, vimos plantas marinas que subían a la superficie y casas de madera sobre altos palos para no verse afectadas por las subidas de la marea.

Inle Lake

El bonito recorrido termina en Inle, un pueblecito que vive del comercio y vida que le da el río. Inle en sí no tiene mucho que ver a mi parecer, lo más común es quedarse a dormir al llegar del trekking y al día siguiente retomar la ruta. Nosotros por la tarde dimos una vuelta por el pueblo y tuvimos la suerte de pillar un festival religioso y fue curiosísimo ver como son sus procesiones. Lo último que se veía era sufrimiento o miedo, como solemos experiementar por ejemplo las cristianas. Los fieles llevaban los pasos también en alto, pero bailaban y cantaban, celebraban su fé. Daban unos saltos increíbles y lo daban todo como si estuvieran de en un fiestón. Este tipo de cosas son las que más me gustan de viajar, ver que hay otras maneras posibles de hacer las cosas y que por ser difirentes no tiene que ser incorrectas. De pequeña yo iba a a las procesiones de mi pueblo y sentía tristeza y respeto, en cambio a la gente de Myanmar se la veía llena de júbilo, paseando sus creencias con alegría. Tras cenar nos fuimos a descansar y al día siguiente pusimos rumbo a Hpa-An, un lugar que os sorprendió mucho y se convertió en nuestro favorito de Myanmar.

Hpa-An

Vistas mirador Kawgun Cave

Hpa-An es un pueblo en medio de la montaña que recomiendo a todo el que vaya a Myanmar que lo visite. Es un lugar totalmente diferente al resto de los que encontraréis en el país. Si te gusta perderte en la naturaleza, ir en busca de buenas vistas y admirar templos que no son como los demás, sin duda deberías pasar un par de días aquí.

Además de disfrutar de la naturaleza podrás visitar varias cuevas sagradas convertidas en templos, la Kyauk Kalap Pagoda, la cual está asentada encima de una roca, es sin duda de lo más curioso que vimos en Myanmar; un jardín con más de 1500 estatuas de buda iguales y la Bat cave, donde todos los días cuando cae el sol, un grupo enorme de murciélagos sale de la cueva y emprende el vuelo hacia la noche creado imágenes espectáculares en el cielo. Descubre todos los detalles sobre Hpa-An aquí.

Moverse en Myanmar

En Myanmar es muy sencillo moverse en autobús. La organización es buena, los autobuses están muy bien y tienen muchos horarios desde todos los sitios de los que os he hablado.

Para comprar billetes no tenéis que ir a ningún sitio, desde el lugar en el que os alojéis os lo gestionan todo y si el lugar desde el que sale el bus está retirado, también podéis reservar el transporte hasta llí.

Para moverse por Myanmar hay que estar un poco al día con la actualidad. Suelen tener problemas de guerrillas, especialmente en el norte, con lo que pese a que sea un país seguro, siempre hay que estar al día de este tipo de cosas. Esto es importante sobretodo si tenís tenéis pensado pasar por tierra a Laos o Tailandia, ya que en Myanmar solo hay 3 pasos fronterizo y cuando nosotros fuimos en 2017, por ejemplo, el del norte estaba cerrado por las guerrillas.

Dormir en Myanmar

En Myanmar la oferta de alojamiento cuando nosotros fuimos en 2017 era algo limitada. Por ley solo pueden ofrecer alojamiento establecimientos que tienen permiso del gobierno, con lo que cualquier persona no puede abrir las puertas de su casa y crear una guest house. El hecho de que el país no llevara muchos años abierto al turismo también hacía que tuviera recursos más limitados y muchas Guest House no tuvieran presencia en internet con lo que solo se podían hacer reservas al llegar. En Booking se podía encontrar alojamiento en todos los sitios que paramos, aunque solían ser hoteles, con lo que eran algo más caros que las Guest House que podías encontrar por tu cuenta al llegar. En los ultimos años la oferta habrá amuentado y muchos alojamientos ya tendrán posibilidad de hacer reservas por internet. Nosotros en muchas ocasiones fuimos sin alojamiento y nos informábamos de lugares para dormir en los grupos de facebook de gente que estaba viajando por Myanmar y subía información actualizada de sus últimas visitas y recomendaban sitios que no encontrábamos en internet. Siempre que apuntamos recomendaciones nos fue bien y todos los sitios en los que nos quedábamos eran económicos y estaban en buenas condiciones.

Espero que este post os haya servido de ayuda para organizar la ruta y que ahora tengáis aún más ganas de gastaros los pies en Myanmar!

4 comentarios sobre “Ruta de 2 semanas por Myanmar

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